Hay personas que solo se acuerdan de ti cuando quieren un favor

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Hay personas que solo se acuerdan de ti cuando quieren un favor, Conocida es la expresión popular que dice: “Los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de la mano.” Conocidos muchos, pero amigos de verdad pocos.

Sin embargo, acerca de la amistad se ha reflexionado bastante poco. Por ejemplo, casi siempre exigimos que la vida nos de buenos amigos, pero nosotros no siempre somos buenos amigos. Y ese es quizá el principal requisito de la amistad: “para tener buenos amigos, hay que ser un buen amigo.”

¿Cuántas veces hemos hablado mal de las personas o hemos dejado de escuchar a alguien que quería ser escuchado?

La buena amistad es una siembra. El modo en cómo tratas a los conocidos, a los lejanos, dice mucho del modo con el que tratas a tus amigos. ¿Qué quiere decir que la amistad es una siembra? Quiere decir que hay que cultivarla. Hay que dedicarle tiempo.

A veces circunstancias de la vida nos ponen en situaciones en las que hacemos amistad con alguien. Luego el tiempo y la misma vida nos separan y solo nos quedan recuerdos. Ya no hacemos esfuerzos por saber algo de esa persona, por conversar, por interesarnos en su bienestar… solo esperamos que “algún día podamos volver a encontrarnos.”

Hay personas que solo se acuerdan de ti cuando quieren un favor. Se acuerdan de ti mientras les eres útil. Tocan tu puerta, te llaman por teléfono, te dicen “amiguita”, “hermano de mi corazón”, solo cuando necesitan algo. Los mueve un interés material. Esa gente solo piensa en ella, y los demás son los demás. El resto solo existe cuando se acuerdan. En su mente solo son ellos y sus problemas. Eso es lo único que les importa.

La amistad es distinta. Si bien en la amistad hay espacio para hacer favores y servirle al amigo, la amistad es un vínculo de permanente retroalimentación.

Los amigos son los que te escuchan sin juzgarte. Son los que te apoyan y te respetan, aun cuando no compartan tu decisión.

Los amigos son francos…te dicen no lo que quieres escuchar, sino lo que TIENES QUE ESCUCHAR. Te aconsejan, pero no te imponen. Los amigos te defienden cuando los demás te atacan.

Los amigos saben que estás mal, incluso sin que tengas que decírselo. Los amigos tratan de mantenerte en el sendero de los principios. Los amigos se llaman el uno al otro, y conversan, se saludan, se escuchan, se cuidan, se alientan el uno al otro, porque al final de todo, los amigos son los hermanos que uno elige.

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